La
naturaleza salvaje en la que está enclavado este hotel de
cinco habitaciones, constituye un paraiso para ornitólogos,
así como para románticos de todas las edades.
No
obstante este santuario está solamente a diez minutos con
coche, del centro de la bella y muy visitada ciudad de Ronda.
El
hotel, rodeado de montañas y bosques perennes de antiquísimas
encinas, es parte de una finca de 51.000 m2, que produce su propio
aceite de oliva, vino, fruta, y muchas verduras y ha sido recientemente
distinguido con un premio por su buen hacer, por la Diputación
Provincial de Málaga.
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